Está situado en un oasis, entre distintos tonos verdes al pie del monte Ponoch, conocido como "El León Dormido", denominado así por el escritor Gabriel Miró.
Entre frutales, nos acercamos a la población y nos adentramos en sus calles. En ellas se conservan huellas de su pasado, ya que, como el resto de la Marina, fue un lugar estratégico, donde se sublevó el legendario caudillo Al-Zaraq contra Jaime I tras la conquista de la villa.
Podemos degustar la gastronomía típica de la zona: pilotes de farina de dacsa, coques farçides, olleta de blat, mintxos, pebreretes en sangacho, arròs amb fressols i naps, etc. También hay postres típicos, como los nísperos, repostería tradicional y miel artesanal de todos los sabores.
Son de visita obligada la iglesia parroquial de 1723, el santuario de la Divina Aurora, un Vía Crucis con cerámicas del siglo XVIII, los restos de las murallas de la antigua fortaleza, restos arqueológicos árabes, indicios de restos ibéricos y su casco urbano.
La Fuente de la Provincia, alimentada por agua pura de manantial, nos refrescará con sus 221 caños, uno por cada pueblo de la provincia.
El paisaje y la tranquilidad que se respira invita a pasear, a la pintura, a la fotografía y a la aventura de explorar los alrededores. Destacan parajes como la Font d'El Garrofet, las Fuentes de los Chorros, el Molí de Xirles, la Cueva del Cid Campeador o el Monte Ponoch, con las pinadas de Matet y Umbría.
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